Ursula von der Leyen, primera mujer que accede a la cartera de Defensa en Alemania -en el tercer gobierno de Angela Merkel-, disfruta de una popularidad en alza, firmemente arraigada en su imagen de política de fuertes convicciones, y de madre siempre risueña capaz de combinar su trabajo con el cuidado de sus siete hijos.

A sus 55 años, Ursula von der Leyen, doctora de formación, ministra de Empleo en el último Gabinete alemán, se ha convertido en una “pieza clave” para todos los cálculos de la canciller Merkel, según afirma la revista “Focus”. Incluso el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que no suele prodigarse en alabanzas, la calificó el pasado mes de marzo como “una gran oportunidad para el partido conservador y para el país. “No hay muchas como ella en la política alemana”, añadió el veterano ministro, que conserva su cartera de Finanzas en el nuevo gobierno.

“Mujer delicada, de actitud combativa y retótica brillante”, escribe “Focus”, Ursula von der Leyen está desde hace tiempo en los puestos de cabeza de los políticos favoritos en Alemania. Es la más popular después de Angela Merkel y del ministro de Finanzas, según los últimos sondeos realizados para pulsar la opinión de los alemanes sobre quiénes deberían seguir en sus puestos en el nuevo gobierno de “gran coalición” entre conservadores y socialdemócratas.

Los hijos, fuerza y «debilidad»

Ursula es la hija de un barón de la política regional, que fue durante mucho tiempo jefe del gobierno del Land de Basse-Saxe. Entró tarde en la política, pero cuando lo hizo subió como la espuma al hacerse con la primera cartera regional de Familia. Como madre de siete hijos -“son su gran capital, pero también su debilidad”, escribió con ironía el “Süddeutsche Zeitung”- demostró pronto una capacidad de trabajo y una sensibilidad hacia los problemas de la mujer, que la han hecho muy popular, también más allá de su partido.

Tras su paso por el ministerio de Trabajo, los alemanes saben qué le deben: el sueldo de la baja maternal, durante 14 meses, y la garantía de que todos los niños de menos de 3 años tengan una plaza en una guardería.